No es un improvisado en materia de conducción de grupos humanos, por el contrario, es un gran conocedor del alma. Antes de ingresar a la justicia, ha recorrido un sólido camino: licenciado en filosofía y telogía, sacerdote católico; doctor en Derecho Canónico recibido en la Universidad Giorgina de Roma con medalla de oro. Luego, al dejar el sacerdocio, actuó como gerente de personal en The Chase Manhattan Bank (Buenos Aires).

 

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