En busca de la felicidad en el trabajo.

Autor: Pelayo Ariel Labrada
Ex juez en lo civil y comercial de Pergamino (Pcia. Bs. As.)

 

 

Cierta vez oí decir que “ el pájaro no canta porque es feliz, sino que es feliz porque canta”. Eso me hizo reflexionar y ahora intento trasladar dicho concepto al trabajo de los integrantes del Poder Judicial.

Comenzaré haciendo una pregunta y luego buscando las respuestas en la experiencia de muchos años de actuación en el ámbito judicial. No pretendo ser dueño de la verdad. Solo expongo conceptos que pueden completarse, modificarse o repudiarse; pero hay algo misterioso que me hace creer que estoy cerca de la realidad.

¿QUIÉN ES MÁS FELIZ?

¿El empleado que “hace sebo” o el que trabaja con entusiasmo?

¿El que elude las tareas difíciles o el que resuelve problemas?

¿El que llega tarde porque duerme un rato más o el que tiene el orgullo de entrar siempre a horario?

¿El juez que se excusa en un litigio urticante o el que saca pecho y afronta la situación?

¿El juez que llega a su despacho a las once, firma y se va, o el que está durante todo el horario ayudando y haciéndose ayudar?

¿El juez que busca aprovechar todos los privilegios o aquél que sabe que esos privilegios existen solo para cumplir con sus obligaciones?

¿El juez que se aísla, encerrándose en la “torre de marfil” o el que practica con entusiasmo la inmediación?

¿El juez que se cree un semidiós, o el que sabe que es un ser humano que ha asumido la misión de prestar un servicio a sus semejantes?

¿El integrante del Poder Judicial que considera que los justíciables están para rendirle pleitesía o el que ha asumido la misión de estar al servicio de los mismos?

Sin que considere agotado este rosario de preguntas, pienso que ha llegado el momento de aclarar que -para alcanzar ese estado de ánimo- es condición previa tener cubiertas las necesidades materiales básicas. Es decir, no sufrir angustias económicas, pero tampoco dejarse atrapar por la sociedad de consumo.

Un trabajo publicado en el diario español “El País” (reproducido en “La Nación” 03-01-09) dice en su título que “la ciencia halla las claves de la felicidad” y sostiene que el altruismo genera más satisfacciones personales que el egoísmo: “La gente feliz no es egoísta. Los estudios realizados demuestran científicamente que tienden a ser más cooperativos, caritativos y centrados en los demás” (Sonja Lynbomirsky).

Ariel Labrada
Rosario, enero de 2009
ariellabrada@arnet.com.ar

 

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