La necesaria delicadeza en el interrogatorio a menores víctimas de delitos sexuales

Autora: Paula Bisogni.
Asesora de Menores e Incapaces San C. de Bariloche.

 

El tema a presentar, respondiendo a la invitación que gentilmente me hiciera el Dr. Labrada para participar en este "XXI Encuentro...", tiene que ver no sé si la delicadeza es la palabra que lo define, -aunque sin dudas ésta sea necesaria-, pero sí con la necesidad de evitar la victimización secundaria en la declaración y en general en la participación de los menores víctimas en los procesos penales, y esto también hace a la calidad intrínseca de la gestión judicial.-

Antes que nada, cabe aclarar que soy Asesora de Menores e Incapaces en la ciudad de San Carlos de Bariloche, con actuación en los fueros civil y penal.-

El régimen procesal de Río Negro nos otorga intervención a las Asesoras en las causas penales en que existan menores víctimas, a fin de asistirlos y controlar el cumplimiento de las normas dispuestas en su resguardo durante el proceso.-

No obstante ello la propia mecánica del proceso, y su aplicación en la práctica hacen que muchas veces la protección de la víctima quede desdibujada o diluida en el proceso penal, a consecuencia de la costumbre, actos repetitivos de prácticas procesales, o el cúmulo de trabajo.

Puede decirse también que el desdibujamiento del rol de la víctima responde conceptualmente a la expropiación que el Estado hace del ilícito penal, al asumir la función persecutoria, en aras de evitar la exacerbación del sentido de venganza por parte del particular ofendido.-

Considero que sin perjuicio de ello, la víctima merece un lugar de consideración especial dentro del proceso penal. No puede perderse de vista que es quien ha sido afectado directamente por la conducta del imputado y que ello muchas veces ha ocasionado consecuencias muy graves en la vida de la víctima.- No puede ser tratado como un testigo más.-

El proceso penal debe servir para dar una respuesta a la sociedad y también a la víctima en orden al delito que se ha cometido. Y para ello es imprescindible que se tome debidamente en cuenta a la víctima, y que su participación en el proceso penal se encuentre rodeada de los recaudos necesarios para su protección.-

Particularmente graves son los delitos sexuales, más aún cuando las víctimas son menores de edad.- En los delitos sexuales, además de la posibilidad de que queden secuelas o daños físicos, pueden generar secuelas psicológicas muy importantes, que afectan la vida de las víctimas a futuro, comprometiendo su normal desarrollo y su vida de relación.-

Para evitarlo es necesario por un lado un abordaje terapéutico con la víctima y su familia, -no necesariamente judicial-. Pero además, en lo que tiene que ver con el motivo de esta presentación, y particularmente de nuestra función judicial, en el juicio penal, en el que normalmente la víctima será objeto de varias medidas (pericias, declaraciones) es necesario que su participación se encuentre rodeada de todos los recaudos necesarios para evitar que el proceso penal termine convirtiéndose en una instancia que puede llegar a ocasionar un nuevo daño o perjuicio al menor.- Esto es lo que se ha dado en llamar victimización secundaria, o sea el sufrimiento que es soportado por la víctima emanado de las propias instituciones encargadas de impartir justicia.-

Para evitarlo es necesario que la víctima perciba que existe en primer lugar un apoyo institucional, un adecuado respeto a su condición de víctima. No estoy hablando del resultado del juicio, este podrá ser condenatorio o no de acuerdo al resultado de la prueba, y sin desmedro del derecho de defensa del imputado; sino del modo en que se efectiviza la participación de la víctima en el mismo.-

Se trata en definitiva de tratar a los niños como "sujetos de derechos", como lo establece la Convención de los Derechos del Niño, y de tener en cuenta siempre, en primer término, el "interés superior del niño" en cualquier asunto que lo involucre.-
Cómo, concretamente, se resguarda su protección en el juicio penal? Un aspecto fundamental es la forma en que se recibe su declaración testimonial.-

Si para cualquiera de nosotros, adultos, es una circunstancia difícil, tensionante comparecer a declarar ante un Tribunal, cuánto más para un niño, o niña, que además ha sido víctima, ha sufrido en su propia persona, hechos que afectaron profundamente su integridad y su intimidad.-

Resulta mortificante el solo hecho de tener que contar y repetir el hecho y detalles de lo ocurrido, reviviendo con ello el sufrimiento y dolor ocurridos.- Según la mayoría de los autores, la confrontación ante los inculpados o implicados y las preguntas agresivas de un abogado defensor o del mismo juez, parecen ser las situaciones que más secuelas traumáticas pueden dejar en niños o adolescentes menores que comparecen ante un tribunal.-

La manera que la legislación ha previsto para evitar, en la medida de lo posible, tal sufrimiento o victimización secundaria, es a través del mecanismo de la Cámara Gesell.-

Arnold Gesell fue un psicólogo de los EEUU (1880-1961), quien se dedicó a estudiar las etapas de desarrollo de los niños y desarrolló esta técnica para el seguimiento por parte de terceros observadores de entrevistas a un niño. Básicamente consiste en dos habitaciones separadas por una pared con un gran vidrio espejado, que permite ver lo que ocurre en una de las habitaciones, pero no al revés.- Con ello se evita que el niño se sienta inhibido por la presencia de los observadores, y su entrevistador pueda establecer el "rapport" y confianza necesarios para el adecuado desarrollo de la entrevista.-

Del mismo modo, aplicado esto en el juicio penal, la entrevista al menor donde es preguntado acerca de los hechos que fuera víctima, y necesaria para establecer la responsabilidad de su autor, es efectuada en un gabinete acondicionado al efecto, por parte de un psicólogo especialista, y seguida en su desarrollo a través del vidrio espejado, por las partes interesadas del juicio: Juez, Fiscal, Asesora, Defensor del imputado.-

La participación de este último es imprescindible, en orden a asegurar la validez de la prueba, con debido resguardo del derecho de defensa.- A su vez, se prevé que antes del inicio o finalización de la entrevista, las partes podrán efectuar preguntas, que serán canalizadas a través del psicólogo entrevistador-.

La entrevista queda además grabada en un soporte audiovisual, de modo de poder acceder a ella en las distintas instancias del juicio, sin tener que repetir o volver a citar y exponer al niño a una nueva declaración.-

En el ámbito nacional este mecanismo fue introducido por la ley 25.852 y del mismo modo, en otras provincias, como Córdoba y la provincia de Río Negro, en nuestro caso a partir de la ley 3995.-

Esta ley fue dictada en septiembre de año 2005, aunque su vigencia quedaba supeditada a la creación material de las Cámaras Gesell en todas las ciudades cabeceras de departamento de la provincia.

Con los problemas y burocracia que suelen rodear el inicio de cualquiera de estos cambios, su efectivización se demoraba sin fecha cierta.- Muchos tribunales entonces seguían tomando las declaraciones del modo tradicional: en la fiscalía y durante la instrucción, a través de un empleado, por escrito, en una oficina común, de modo tal que la declaración debía repetirse al menos nuevamente en la instancia del debate.-

Avalados por los cambios legislativos, que ya daban cuenta de la necesidad de implementar estos cambios y la convicción que en lo personal tengo de ello, pudimos ir haciendo que se comenzaran a implementar en algunos juzgados, cuyos titulares y funcionarios, también compartían esta visión.-

Aun cuando la Cámara Gesell no se había creado materialmente, y que su aplicación no fuese obligatoria no significaba que no se pudiese hacer.- De tal modo comenzamos a pedir que la declaración de la víctima se tomara con estos resguardos, y con el Juzgado se buscó la manera de empezar a hacerlo, al principio bastante caseramente, a través de la contratación de un equipo de filmación particular que grabara la entrevista, quedando el video reservado en la Secretaría del juzgado, se solicitaba al psicólogo forense o del tribunal de familia, o alguna psicóloga que hubiera tomado contacto con el caso y la victima, su participación para el desarrollo de la entrevista.-

Los demás recaudos son de índole procesal, y no requieren mas que la voluntad de llevarlos a cabo: previa citación del defensor del imputado, adecuada preparación del interrogatorio con el psicólogo previo a la entrevista, de modo que la misma resulte completa.-

Como prevé la Acordada STJ 163/07 que actualmente lo reglamenta, se debe procurar que "la recepción del testimonio del niño sea un relato único, válido en todas las instancias en que el mismo pueda ser requerido, que resista los análisis y aporte herramientas a todos los operadores, que desde uno y otro lugar deban intervenir, aún con escuchas diferentes".-

Por supuesto que esto de algún modo trae aparejado un trabajo o recaudos adicionales respecto a la forma en que este testimonio se efectuaba anteriormente, pero sin dudas se logra con ello evitar esa victimización secundaria que mencionábamos al comienzo, se evita para el niño un sufrimiento adicional al que ya viviera, y hace con ello al resultado de satisfacción y calidad en la respuesta que la Justicia debe brindar a la gente, frente a este tipo de conflictos.-

El sistema actualmente ha entrado en vigencia en forma obligatoria, a partir del mes de abril del presente año, y se aplica en todos los casos en que debe brindar testimonio un menor.-

También existen casos, excepcionales, en que para un menor, según los familiares directos y los profesionales o psicólogo que lo asisten, pueda ser beneficioso para su proceso de recuperación el poder declarar por sí ante los jueces, tomando un rol más activo en la causa judicial que lo involucra, o incluso quiera hacerlo, y su núcleo familiar lo apoye, y considere se encuentra en condiciones psicológicas de hacerlo.-

En estos casos considero el Asesor de menores puede invocar, fundadamente una excepción a la regla de la declaración por Cámara Gesell, invocando el "derecho del niño a ser oído", reconocido por la propia CDN, de raigambre y jerarquía constitucional, y por el principio del "interés superior del niño" que debe prevalecer.-

Este entiendo es el norte que debe guiar el procedimiento, y nuestro actuar, para lograr no sólo evitar que el niño salga traumatizado de un intervención en un proceso judicial, sino también que su participación en éste reafirme su sensación de valía personal, en su condición de ciudadano, protegido aún más por su condición de niño; y está en nuestras manos, los que participamos en distintos roles de dicho proceso, hacer que esto sea una realidad.-

Paula Bisogni
Asesora de Menores e Incapaces San C. de Bariloche
pbisogni@jusrionegro.gov.ar
Agosto 2007